sábado, 11 de diciembre de 2010

Ver el fuego

Hoy, el diario "El progreso" traía una noticia que llamó mi atención: dos adolescentes habían sido detenidos acusados de provocar incendios y quedarse luego a ver como los apagaban. De alguna forma tengo la impresión de que eso ha sido lo que ha hecho el gobierno en el dichoso caso de los controladores: encender el fuego.

No cabe duda que el de los controladores es un colectivo de privilegiados. Unos señores que, en el País de los Sueldos Ridículos, cobran sueldos desproporcionados incluso para la Unión Europea. Unos señores - y señoras - que pasan muchas menos horas en el tajo que cualquier bicho viviente. Para defender sus privilegios, hablan de responsabilidad y estress. No pongo en duda ni uno ni otro. Pero ¿no está estresado un Guardia Civil en Intxaurrondo? ¿El conductor de un autobús escolar? ¿Y el cirujano que lleva catorde horas de guardia y de pronto entra un accidente de tráfico y tiene que operar a un herido a vida o muerte? ¿Ese no está agotado?

A estos personajes había que ponerles coto, y el ministerio de Fomento ha cogido el toro por los cuernos. Hasta ahí, muy bien. Pero aprobar el decreto de la discordia en vísperas de un puente para que sean los sufridos ciudadanos los que apaguen la fogata del fuego de la ira no parece lo más apropiado. Llevan ocho meses negociando con unos tipos que son más bien poco proclives al diálogo. ¿Era necesario armar el Belén en vísperas de un puente?

Gracias a loschicos de César Cabo - que, tras los recientes acontecimientos ha perdido parte de su chulería y hasta de su sex appeal - estuve a punto de verme atrapada en el aeropuerto de Alvedro. Me libré por los pelos. Al día siguiente salía paraGinebra, y ese vuelo sí que no pude tomarlo. El país estaba colapsado, el puente echado a perder y España ofreciendo al mundo una imagen propia de república bananera. Los pirómanos encontraron la forma de volver las aguas a su cauce en una discutible operación que empieza a cuestionarse como institucional. Rubalcaba comunicó la declaración del Estado de Alarma - en un acto sin precedentes, pues es fácil entender que un auncio de esa gravedad corresponde hacerlo al Presidente del Gobierno - y los aviones empezaron a despegar. Ante la amenaza de despido o trullo, a los controladores se les pasó la gripe, el cansancio y todo.

Con un día y medio de retraso volamos a Ginebra. Borges decía que Ginebra era el mejor lugar del mundo para ser feliz, y pasé dos días intentando averiguar porqué. Me gustó la ciudad vieja, y la vista fabulosa del Mont Blanc desde el melancólico lago Lehman, pero encontré Ginebra gris y algo sucia, horriblemente cara y mortalmente aburrida. Los precios convertían en un chollo la vida en ciudades como Londres, París o Nueva York. A pesar de todo, lo pasamos muy bien.

Desde allí, y gracias a mi bendito iphone, pude leer el discurso inolvidable que leyó Vargas Llosa en vísperas de recoger el Premio Nobel. Ni una sola de las líneas que pronunció eran huecas o prescindibles. Imposible concebir una mejor forma de homenaje al libro, a la literatura y a la valentía personal y política.

Al volver, como siempre, trabajo atrasado y muchos planes. Esta semana, presentación de un libro de la Fundación Proniño en el que he colaborado; la entrega a Juan Goytisolo del Premio Quijote; un viaje a Pozoblando para participar con José Angel Mañanas en una mesa sobre literatura y cine, y la presentación en la Academia de la Nueva Ortografía. Y, entre medias, espero que Rafael Reig encuentre tiempo para celebrar con un desayuno su triunfo mejicano.

Por cierto, unos minutos de publicidad: si queréis comprar vinos EXCEPCIONALMENTE BARATOS, visitad: www.topvino.es
Hay verdaderos chollos.

4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

los controladores han sido tontos pero no de ahora sino desde hace tiempo han querido ganar la batalla privada (la de su chollo) sacandole a la pizarra publica,(ay es que se meten con nosotros,ay es que dicen q somos malos)y eso siempre cuando es cuestion privada acaba volviendose contra uno,tiene narices q una casta profesional q es la quintaesencia del privilegio utilice ese termino ese argumento
por otra parte no conozco a nadie salvo que piense en terminos de una economia "para las personas" un modo distinto de sentir,que no quiera tener una situacion privilegiaga (y bien guardada)

acabo de leer una novelilla inconclusa "un asunto privado" B.Fenoglio y una cosa muy ochentera Timothy MO "Agridulce"

en la plaza tocan un trombon aires de alta densidad,los papas pasan con los niños abajo en la lomita cuando el dia abruptamente apaga la luz rodean mi espalda un par de chaperos o maamantes furtivos,un pequeño daimon asoma de un arbol "por aqui non pasa nin diola" y no se ve a nadie,"solo las princesas" y no aparece nadie
debi quedarme alli verdad?
se vuelve
-eso decias alli de aqui...alla aqui es alli y alli es aqui
-vaya lio
-no no es muy sencillito...

12 de diciembre de 2010, 10:54  
Anonymous Anónimo ha dicho...

De vuelta...hacia tiempo que no tenia tiempo para leerte...pero burque un hueco y mira, lo encontré.
Un abrazo marta, desde la mina.

13 de diciembre de 2010, 13:18  
Anonymous Anónimo ha dicho...

De acuerdo con todo, menos con la cita a la valentía política de Vargas Llosa. Lo admiro mucho como escritor, pero politicamente ha sido cualquier cosa menos valiente: fue comunista mientras a un intelectual le podía resultar rentable ejercer de tal, y luego decidió ponerse al servicio de la derecha neoliberal (cuyos excesos pagamos ahora), que es (o fue) la opción más rentable durante mucho tiempo. Así proceden los trepas, no los valientes. A las cosas por su nombre.

Javier

14 de diciembre de 2010, 16:04  
Blogger Aníbal ha dicho...

Qué razón tienes, Ginebra es soporífera. Debe ser la huella de Calvino.

Un saludo.

15 de diciembre de 2010, 8:54  

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